¿Cómo influye la guerra de Ucrania en la factura de la luz?

Como influye la guerra de Ucrania en la factura de la luz

Si bien la subida del precio de la luz viene notándose desde el año pasado, a mediados de febrero se vislumbraba algún descenso que nos hacían esperar cierta vuelta a la normalidad de los mercados eléctricos, o al menos una nueva estabilidad de precios. No obstante, la situación política internacional con la guerra en Ucrania, ha refutado esta posibilidad, las consecuencias económicas de la guerra de Rusia en Ucrania han reflejado nuevos aumentos de precios en el mercado energético, superando en marzo un 70% los precios ya abusivos de febrero, llegando a nuevos máximos históricos en España de hasta un 545 €/kWh.

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Pero ¿por qué ha subido tanto el precio de la luz?

Las energías renovables no son suficientes

Aunque la guerra en Ucrania ha acentuado la subida del precio de la luz, esta se viene notando desde el verano del año pasado, para entender el porqué, necesitamos saber que el precio en el mercado eléctrico está influido por muchos factores, pero principalmente varía según el tipo de energía que usamos para producirla.

Aunque la energía renovable es más barata, es intermitente y todavía no tenemos capacidad para acumularla a gran escala y así poder abastecer la demanda total con esta, por tanto necesitamos el apoyo de otro tipo de fuentes de energía, como el gas. Actualmente, casi una cuarta parte de la energía que consumimos en España se produce en centrales térmicas de ciclo combinado que utilizan el gas como materia prima, y si el gas se dispara, se dispara el precio de la luz.

¿Qué tiene que ver el gas con la subida de la luz?

En julio de 2021 las reservas de gas natural en España estaban ya reducidas al 50%, y al no tener suficientes reservas tenemos que recurrir a la energía importada de otros países. Esta dependencia del gas importado de España no es exclusiva ni mayoritaria de Rusia, como ocurre en otros países de Europa, si no que viene principalmente de Estados Unidos (35%), Argelia (25%) y Nigeria (13,3%). Rusia solo nos importa un 5,8% del gas, pero si Rusia decide subir sus precios, la materia prima en los mercados internacionales sube, cotizándose más caro el gas en el resto de países.

Además, cuando estos productores de gas suben los precios, el precio de la producción de las centrales de ciclo combinado sube, lo que repercute directamente en el precio del megavatio. Ya que el mercado mayorista sigue un modelo marginal, lo que significa que el precio final por hora de la electricidad está vinculado al precio del combustible más caro necesario para satisfacer la demanda prevista durante esa hora. En este caso, el gas, es el que fija el precio del mercado eléctrico en la mayoría de los periodos de alta demanda.

¿Por qué esta el gas tan caro?

La creciente demanda por parte de Asia después de la recuperación del año de pandemia 2020, ha sido más notable que en Europa, y como consecuencia, el transporte de gas de Rusia a Europa se ha visto limitado por diversos factores técnicos y políticos, lo que ha influido en la subida de precios por parte de los países exportadores.

Costes de Emisiones CO2

Al subir la demanda energética, las centrales de ciclo combinado necesarias para el abastecimiento y en las que se usa combustibles fósiles como el gas, han aumentado su producción y con ello las emisiones de CO2, lo que conlleva un impuesto procedente de la Unión Europea fijado para luchar contra el cambio climático dentro de los objetivos de descarbonización para 2050.

La subida del precio de la luz con la guerra

Por si todo esto fuera poco, la guerra y los diferentes intereses políticos ha influido notablemente en el precio del gas. Las sanciones económicas impuestas por la comunidad internacional a Rusia que pretenden reducir la dependencia del gas y el petróleo ruso, han provocado que el precio de la electricidad en el mercado mayorista ascienda notablemente.

Esta situación tiene un efecto directo en los precios de la luz de los consumidores e industrias que ha intensificado la crisis energética.

Pero ¿Qué se puede hacer ante esta situación?

Aunque las diversas medidas políticas de reducción de tarifas o de fijación de límites de precios pueden suponer un cierto alivio, a largo plazo es imprescindible promover las fuentes de energía renovables para conseguir una economía con emisiones de efecto invernadero nulas, que sea independiente del gas, no sólo por los conocidos inconvenientes ecológicos, sino también por los aspectos económicos.

Además, esta necesaria transición hacia un modelo energético sostenible, emancipado del gas y libre en emisiones de carbono requiere el uso de fuentes de generación de energía distribuida que devuelvan la autonomía a los consumidores, produciendo la energía en pequeñas fuentes de generación locales cercanas a los puntos de consumo, reduciendo así las pérdidas de transporte y los costes asociados, así como la dependencia exterior.

Cambiar el modelo energético desde casa

Si hay algo que podemos hacer como consumidores, para que el efecto de la dependencia del gas y las fluctuaciones del mercado energético no afecten a nuestros bolsillos, es dar el paso hacia el autoconsumo fotovoltaico y comenzar a producir la propia energía que consumes, de origen 100% renovable, colaborando así en la lucha contra el cambio climático y reduciendo el coste energético.

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